Las quemaduras constituyen una de las principales causas de lesiones traumáticas en la infancia, situándose como la cuarta causa de trauma infantil a nivel mundial tras los accidentes de tráfico, las caídas y las agresiones1. Su incidencia global en población pediátrica se estima en torno al 0,7-0,9%, con un 15-20% de los casos que requieren ingreso hospitalario, siendo especialmente vulnerables los menores de dos años por su dependencia y mayor exposición doméstica2,3. En España existen pocos estudios multicéntricos que describan su epidemiología y manejo en los servicios de urgencias, lo que motivó la realización del presente trabajo.
Se diseñó un estudio observacional, descriptivo, transversal y multicéntrico, que incluyó a pacientes menores de 15 años atendidos por quemaduras en los servicios de urgencias hospitalarios del Grupo de Trabajo de Patología Traumática de la SEUP, entre enero de 2021 y diciembre de 2022. Se revisaron retrospectivamente las historias clínicas. Las variables cualitativas se compararon mediante X2 o test exacto de Fisher con un nivel de significación de 0,05. Se realizó análisis post hoc con corrección de Bonferroni. El análisis se realizó con R.
Participaron seis hospitales, cinco de segundo nivel y uno de tercer nivel, con 273.740 episodios de urgencias pediátricas, de los cuales 585 correspondieron a quemaduras, representando una frecuencia relativa del 0,21% (IC 95%: 0,20–0,23), equivalente a 2,1 casos por 1.000 consultas. Predominaron los varones (57,1%) y los menores de cinco años (69,1%), en consonancia con otras series2–4. El 22% de los casos se concentró en junio y julio, con ligera mayor frecuencia en los meses de verano. Asimismo, se observó mayor frecuencia en fines de semana y horario vespertino, el 7,5% coincidió con festivos oficiales (excluyendo sábados y domingos).
El mecanismo más frecuente fue accidental (99,3%), ocurrido principalmente en el domicilio (77,1%), sobre todo en la cocina y por contacto con líquidos calientes. Aunque en los mayores de cinco años disminuye la proporción de lesiones en el domicilio y por escaldaduras, estos continúan siendo el lugar y el agente causal más frecuentes, si bien con una distribución más heterogénea. Tras la corrección por comparaciones múltiples, las diferencias entre grupos de edad se mantuvieron principalmente en sexo, lugar y agente causal, pero no en superficie corporal quemada ni tratamiento tópico. Las quemaduras de segundo grado superficial fueron las más frecuentes (63,2%).
Cerca del 40% recibió tratamiento domiciliario previo. Entre ellos, se identificaron prácticas no recomendadas en el 12,2%, incluyendo dentífricos, hielo o aceites, lo que refleja un conocimiento insuficiente sobre primeros auxilios5.
En la valoración inicial, el 61,7% de los informes no registraba la superficie corporal afectada y en el 85,5% no constaba la valoración del dolor. En urgencias, 191 pacientes recibieron tratamiento sistémico, con alta variabilidad en analgesia, fluidoterapia y tratamiento tópico, incluyendo hasta 10 tipos de analgésicos/sedantes, cinco tipos de fluidos intravenosos y 22 tipos de apósitos. En el manejo de las ampollas, en el 82% de los casos (n=139) se realizó desbridamiento (tabla 1).
Características clínicas y epidemiológicas de los pacientes pediátricos con quemaduras según grupo de edad
| Global n=585 | Lactante (0-2a) n=214 | Preescolar (3-5a) n=190 | Escolar (6-9a) n=96 | Adolescente (10-14a) n=85 | Valor p | |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Sexo: varón | 57,1% | 68,9% | 55,3% | 47,9% | 49,4% | 0,006 |
| Lugar: en casa | 77,1% (n=336¶) | 88,8% (n=134¶) | 84,5% (n=103¶) | 57,1% (n=49¶) | 50,0% (n=50¶) | <0,001 |
| Mecanismo: accidental | 99,3% | 100,0% | 98,4% | 100,0% | 98,8% | 0,065 |
| Agente causal: líquidos calientes | 42,6% (n=572¶) | 51,2% (n=211¶) | 42,9% (n=182¶) | 30,9% (n=94¶) | 34,1% (n=85¶) | <0,001 |
| *SCQ ≤ 5% | 80,8% (n=224¶) | 84,0% (n=105¶) | 78,7% (n=61¶) | 78,6% (n=28¶) | 73,3% (n=30¶) | 0,009 |
| No consta la valoración del dolor | 85,5% | 86,4% | 82,6% | 84,4% | 90,6% | 0,35 |
| Recibieron analgesia** | 31,9% | 37,9% | 33,2% | 20,8% | 30,6% | 0,682 |
| Recibieron fluidoterapia IV | 5,6% | 9,8% | 4,2% | 3,1% | 4,7% | 0,505 |
| Debridación de ampollas | 82% (n=139¶) | 87,7% (n=57¶) | 76,1% (n=46¶) | 73,7% (n=19¶) | 88,2% (n=17¶) | 0,434 |
| Tratamiento tópico | 84,7% | 86,8% (n=205¶) | 86,6% (n=187¶) | 85,9% (n=92¶) | 74,1% (n=85¶) | 0,034 |
| Alta complejidad*** | 12,3% | 14,5% | 12,1% | 7,3% | 10,6% | 0,359 |
La mayoría se manejó de forma ambulatoria, un 12,3% requirió hospitalización o traslado y el 82,4% precisó seguimiento en atención primaria.
En los pacientes con valoración del dolor (n=85), un 23,5% no presentaba dolor, un 31,8% fue leve, 30,6% moderado, y 14,1% severo. El dolor moderado o severo se asoció a mayor probabilidad de hospitalización o derivación (p=0,005). Asimismo, el grado de la quemadura se asoció con la complejidad del destino (p <0,001), siendo más frecuente el ingreso en quemaduras profundas, en línea con otras series6. Con fines descriptivos, se definieron tres perfiles clínicos de gravedad creciente a partir de variables relacionadas con profundidad, extensión, intensidad del dolor y edad, con el objetivo de ilustrar su relación con la complejidad del destino asistencial (fig. 1).
Porcentaje de pacientes con destino de alta complejidad según perfiles clínicos de gravedad.
Se representan tres perfiles clínicos de gravedad creciente, Dolor: leve, moderado y severo; grado de la quemadura:
2° superficial, 2° profundo y 3°; SCQ: <10%, 10–20% y>20%; edad: adolescentes, escolares y <5 años.
El eje Y muestra el porcentaje de pacientes que precisaron hospitalización o traslado a un hospital de referencia.
Los valores se expresan como porcentaje; algunas categorías presentan bajo tamaño muestral.
Nuestros resultados ponen de manifiesto la necesidad de reforzar la prevención, especialmente en menores de cinco años, así como de mejorar la formación en primeros auxilios. Evidenciamos carencias en la valoración y tratamiento del dolor, y una notable heterogeneidad en el manejo tópico y sistémico, posiblemente relacionadas con la ausencia de protocolos homogéneos. Este hallazgo refuerza la necesidad de promover recomendaciones consensuadas que favorezcan una mayor estandarización. El elevado porcentaje de variables clínicas no registradas, especialmente dolor y superficie corporal quemada, limita la posibilidad de análisis multivariables robustos, por lo que los hallazgos deben interpretarse como asociaciones exploratorias.
Conflicto de interesesSe declara por parte de los autores la ausencia de conflictos de interés en la realización de este trabajo, con ausencia de fuentes de financiación tanto públicas como privadas.
El estudio se ha realizado de forma multidisciplinar dentro del Grupo de Trabajo de Patología Traumática de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría, siendo coordinado desde el Hospital Universitario Francesc de Borja. Avenida de la Medicina 6, 46702, Gandia, España. Teléfono: 962 849 500.
El trabajo fue presentado como comunicación en la 25.ª Reunión de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP), celebrada en A Coruña en mayo de 2024.




