La atención neonatal ha incorporado progresivamente una visión centrada en la familia, en la que evitar la separación entre el recién nacido y sus padres constituye un elemento esencial de calidad asistencial. La evidencia científica demuestra que mantener el contacto precoz y continuado favorece la estabilidad fisiológica del recién nacido, reduce el estrés asociado al ingreso y mejora el neurodesarrollo, la lactancia materna y la salud mental de los padres. El cuidado canguro inmediato (iKMC) tras el nacimiento, incluso en prematuros o recién nacidos enfermos, ha mostrado beneficios clínicos relevantes, incluida una reducción de la mortalidad y de las complicaciones asociadas. Para avanzar hacia la cero separación son necesarios cambios organizativos, culturales y estructurales en las unidades neonatales. La participación activa de los padres en los cuidados, junto con el diseño de espacios que permitan su presencia continuada, facilita una atención más humanizada y beneficiosa para toda la familia. La atención conjunta madre-hijo desde el nacimiento hasta el alta representa uno de los principales retos y oportunidades actuales en Neonatología.
A family-centered approach has been gradually introduced in neonatal care, and preventing the separation of the newborn infant and the parents is currently considered an essential component of care quality. There is evidence that maintaining early and continuous contact promotes physiological stability in the infant, reduces the stress associated with hospitalization, and improves neurodevelopmental and breastfeeding outcomes and parental mental health. Immediate initiation of kangaroo mother care after birth has been found to offer significant clinical benefits, even in preterm or sick newborns, including a reduction in mortality and associated complications. To move toward zero separation, neonatal units must undergo organizational, cultural, and structural changes. Active involvement of parents in infant care, in addition to the design of spaces that allow their ongoing presence, facilitate a more humanized approach to care that is beneficial for the entire family. The delivery of mother-newborn couplet care from birth through discharge constitutes one of the major challenges and one of the major opportunities in neonatology today.
Los recién nacidos prematuros o enfermos han estado históricamente separados de su familia desde el nacimiento hasta el alta, en un momento vulnerable en el que necesitan estar unidos. La evidencia científica ha demostrado que el cuidado del recién nacido enfermo por su madre o padre es un elemento clave en la calidad asistencial, con beneficios para la salud de toda la familia1–5. Este enfoque refuerza la importancia de integrar a la familia como miembros activos del equipo asistencial.
No obstante, la implementación efectiva de esta estrategia requiere una transformación de las unidades neonatales a diferentes niveles. Factores como el diseño de los espacios, la promoción de la autonomía en el cuidado y la colaboración entre profesionales y familias resultan fundamentales para garantizar el cambio6–8. En este sentido, avanzar hacia un modelo de cero separación no solo representa un reto asistencial, sino también una oportunidad para redefinir los estándares de calidad en Neonatología.
El modelo de cero separación pone los recursos tecnológicos y humanos a disposición de la proximidad física y psicológica del binomio madre-hijo, aunque el recién nacido precise ingreso en cuidados intensivos. Se trata de evitar la separación desde el mismo momento del nacimiento hasta el alta3.
Este artículo analiza la importancia de implantar estrategias de calidad que promuevan la no separación y la integración activa de la familia en las unidades neonatales desde el nacimiento hasta el alta. Se incorporan además aspectos prácticos orientados a favorecer que el recién nacido permanezca junto a su entorno familiar a lo largo de las diferentes fases del ingreso. Además, examina la variabilidad en las prácticas actuales y los factores estructurales, organizativos y culturales que influyen en su implementación. Finalmente, pretende contribuir a una atención más equitativa y centrada en el recién nacido y su familia.
Implantar un modelo de cero separación supone la actuación en diferentes momentos (nacimiento, ingreso) y entornos físicos (paritorios, quirófanos, unidad neonatal). Por ello se tratará de forma específica cada una de estas oportunidades de actuación. En la figura 1 se resume el modelo de cero separación.
Cero separación al nacimientoActualmente, el cuidado estándar de los recién nacidos sanos tras el nacimiento es el contacto piel con piel con su madre por los beneficios que se han demostrado para ambos9. Los recién nacidos enfermos o prematuros tradicionalmente se han separado de su madre inmediatamente tras el parto para atenderlos en cuidados intensivos. Además de la situación de adversidad que sufren estos recién nacidos, por su prematuridad o por las enfermedades que padecen, se ven expuestos a la separación física y emocional de su madre. Se sabe que la separación es disruptiva y genera estrés tóxico para el recién nacido enfermo y que afecta al desarrollo y a la maduración cerebral10. El contacto con el cuerpo de la madre puede actuar como mecanismo compensatorio. Por tanto, un primer escenario de actuación sería el propio paritorio o quirófano. Ante el nacimiento de un niño prematuro o enfermo, tras su estabilización, en unos minutos se puede devolver a la madre e iniciar el contacto piel con piel, lo que también se ha denominado, cuidado canguro inmediato (iKMC).
Aunque desde 2014 algunas publicaciones10 promovían la cero separación desde el mismo momento del nacimiento no es hasta 20211, con la publicación del ensayo clínico realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuando realmente se establece un cambio de paradigma. Este ensayo clínico se realizó en cinco países (Ghana, India, Malawi, Nigeria, y Tanzania) e incluyó más de 3.000 recién nacidos, entre en 1.000g y 1.800g, que se asignaron aleatoriamente a cuidado habitual (incubadora) o a iniciar iKMC tras la estabilización en paritorio o quirófano. Los resultados fueron consistentes con una reducción de la mortalidad del 25%. No obstante, no hemos encontrado ensayos clínicos que permitan extrapolar estos resultados a centros de países desarrollados. También disminuyó significativamente la hipotermia y la infección. Posteriormente, un ensayo clínico realizado por un grupo noruego11 y un estudio observacional llevado a cabo por un grupo sueco12, ambos en recién nacidos de entre 28 y 31 semanas de edad gestacional, demostraron que el contacto piel con piel inmediato es una intervención factible y segura, ya que no compromete la estabilidad neonatal. Además, se asoció con una mejor termorregulación y una mayor estabilidad cardiorespiratoria reflejada en parámetros como la frecuencia cardiaca, la oxigenación y la temperatura. En conjunto, estos hallazgos respaldan evitar la separación rutinaria tras el nacimiento y favorecer el contacto precoz con la madre, siempre que se mantenga una adecuada vigilancia y soporte clínico. En la tabla 1 se resumen los beneficios referidos en una revisión13 sobre iKMC publicada en 2026 que incluye los cinco ensayos clínicos realizados hasta este momento en países de bajos y altos recursos
Beneficios identificados con la aplicación del Cuidado Madre Canguro Inmediato en niños prematuros o de bajo peso
| Resultados en el recién nacido |
| • Disminución de la mortalidad a los 28 días |
| • Disminución de la hipotermia |
| • Disminución de la sepsis |
| • Mejores tasas de lactancia |
| • Mejor crecimiento |
| Resultados en la madre |
| • Mejor involución uterina |
| • Disminución del sangrado |
| • Mayor satisfacción materna |
| Resultados para la sociedad |
| • Intervención coste eficiente |
Son pocos los estudios que han valorado la evolución a medio plazo de los niños que hicieron iKMC frente a los que estuvieron en incubadora. El grupo sueco ha mostrado que el iKMC en niños prematuros mejora la regulación del estrés emocional y hormonal a los cuatro meses de edad corregida, con una mejor corregulación del cortisol entre la madre y su hijo14. También han publicado que los prematuros entre la 28 y la 31 semana que realizaron iKMC tuvieron mejores habilidades en el lenguaje a los dos años de edad corregida incluso cuando se ajustaba por nivel educativo de los padres y el sexo de los niños15.
En España, el grupo del Hospital Universitario 12 de Octubre ha publicado su experiencia sobre la implantación del iKMC, incluyendo a prematuros a partir de la 28 semana16 y también recién nacidos enfermos independiente de la edad gestacional17. Estos estudios tratan fundamentalmente de mostrar la factibilidad de la cero separación en nuestro entorno. Los recién nacidos, si lo precisan, se estabilizan en la cuna de reanimación y, aunque precise ventilación no invasiva, si cumple los criterios requeridos (fig. 2) se vuelve inmediatamente con su madre al quirófano o a la unidad de trabajo de parto y recuperación (UTPR) para realizar iKMC. Los prematuros suelen iniciar el iKMC como a los 10 minutos del nacimiento. Solo hubo que interrumpirlo en el 4% de los casos por hipotermia (la frecuencia habitual de hipotermia al nacimiento en este grupo de prematuros es mucho más elevada, en torno al 30%) y en otro 4% por problemas técnicos y logísticos. La duración del iKMC fue entre 20 y 115 minutos, con una mediana de 30 minutos. En la figura 2 se describen todos los pasos del protocolo. El 67% de los niños prematuros incluidos en el estudio se transfirieron posteriormente a la unidad neonatal manteniendo el contacto piel con piel y asegurando la asistencia respiratoria durante el transporte16. Para poner en marcha un protocolo de iKMC es esencial constituir un equipo multidisciplinar que incluya tanto a médicos como enfermeras, de Neonatología, Obstetricia y Anestesia. La formación de este equipo es quizás el punto más crítico para implementar la cero separación desde el nacimiento.
Aspectos prácticos para la implantación del Cuidado Madre Canguro Innmediato en recién nacidos prematuros y/o enfermos.
VNI: ventilación no invasiva; Pref: preferentemente; FC: frecuencia cardiaca; SatO2: saturación periférica de oxígeno; Min: minutos; UCIN: Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales.
Por todo lo referido, la OMS en su documento publicado en 2022 («WHO recommendations for care of the preterm or low-birth-weight infant»)18 marca un hito al recomendar el iKMC para todos los prematuros o bajo peso, eliminando el periodo inicial en incubadora que se aconsejaba anteriormente. Aun así, su implementación sigue limitada por diversas barreras, como son factores socioculturales, médicos y logísticos.
Cero separación durante el ingresoLa atención médica y el cuidado del recién nacido en las unidades de cuidados intensivos conllevan inevitablemente repetidos procedimientos estresantes y dolorosos que interfieren en su fisiología, interrumpiendo momentos de descanso y sueño importantes para su desarrollo. Por otro lado, también se dificulta el procesamiento de las experiencias biológicamente esperadas, experiencias que suelen provenir de la interacción con los padres, principalmente con la madre19–21.
La vinculación psicológica de los padres con su hijo, el apego del niño a sus padres y, por consiguiente, sus capacidades para interactuar adecuadamente son esenciales para la salud y el bienestar futuros de toda la familia22. Estos delicados y sensibles procesos neuropsicológicos comienzan ya durante el embarazo y pueden verse interrumpidos por el nacimiento prematuro o la enfermedad inesperada del recién nacido. Las señales conductuales de los niños prematuros o enfermos son más débiles y a menudo más difíciles de interpretar y por lo tanto es más difícil responder adecuadamente, lo que dificulta la creación de vínculos afectivos y el apego. Esto se ve magnificado por la separación antinatural de padres y recién nacidos durante el ingreso en unidades neonatales tradicionales23.
Tal como se ha mencionado, la separación física de la madre y del recién nacido enfermo se considera actualmente generadora de estrés tóxico con importantes efectos negativos en el cerebro en desarrollo10,19.
Para actuar bajo la perspectiva de la cero separación durante el ingreso se pueden realizar acciones en dos ámbitos que se relacionan íntimamente pero que se pueden abordar de forma independiente: el papel de los padres en las unidades neonatales y el diseño arquitectónico de las mismas. La situación ideal sería llegar a un cuidado conjunto de la madre y el recién nacido enfermo evitando cualquier tipo de separación (Couplet Care).
El papel de los padresEl estrés y la incertidumbre que sufren los padres cuando su recién nacido está ingresado en una Unidad de Cuidados Intensivos inhiben su habilidad innata para interactuar de manera óptima con sus hijos. Así, se genera una disrupción del desarrollo psicosocial del recién nacido24, de su evolución clínica25 y de la salud mental de los padres26.
La «Global Foundation For The Care of Newborn Infants» (GFCNI) en sus Estándares para el Cuidado de la Salud del Recién Nacido27 resume la evidencia disponible a favor de la presencia de los padres en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) y de su participación en los cuidados. Entre los beneficios destaca menos estrés parental, disminución de la estancia media, menos infecciones, mayores tasas de lactancia materna, mayor probabilidad de que el lactante obtenga buenos resultados en salud y se reduce la carga social a largo plazo. Por tanto, actualmente el objetivo no es solo que los padres estén en la Unidad Neonatal, sino que participen activamente en los cuidados de su hijo, aunque esté ingresado en la UCIN.
Se dispone de numerosos programas de formación para profesionales o para padres que ayudan a transformar las unidades neonatales dándoles a los padres un papel protagonista en los cuidados de sus hijos. Los programas Newborn Individualized Developmental Care And Assessment Program (NIDCAP), Family and Infant Neurodevelopmental Education (FINE), Family Integrated Care (FICare) y otros más centrados en el entrenamiento de los padres como son el Close Collaboration with Parents (CLOSE) o el CUÍDAME, se han mostrado muy útiles para implantar los cambios en las unidades en base al conocimiento actual, teniendo como principal herramienta la formación. Por ejemplo, el programa «CUÍDAME» aborda 11 áreas de cuidados (cuidado canguro, aseo, alimentación y lactancia materna, prevención de las infecciones, seguridad de paciente, neurocomportamiento, prevención del dolor, manipulación y posicionamiento, participación en los pases de visita y prevención de la deprivación sensorial). El objetivo es que los padres puedan recuperar el papel de cuidadores principales alcanzando la autonomía en estas áreas de cuidado.
El cuidado madre canguro (KMC) se ha convertido en uno de los cuidados esenciales en la atención de los niños prematuros. Está considerado como una de las pocas intervenciones neuroprotectoras que podemos aplicar durante el ingreso en Neonatología. Los beneficios del KMC son muchos y están consistentemente demostrados2,28 (mayor producción de leche, efecto analgésico, mayor estabilidad, mejor control térmico, menos episodios depresivos en los padres y menos trastornos del comportamiento y alteraciones psicoemocionales a largo plazo29,30). El KMC también ha mostrado un efecto dosis respuesta, es decir cuanto mayor es el tiempo de KMC mayores son los beneficios que se obtienes. Evidentemente para poder realizar KMC la madre y el padre tienen que estar en la unidad neonatal y cuanto más autónomos sean en su realización mayor tiempo de cuidado canguro se podrá realizar.
Diseño arquitectónicoLos padres se mantuvieron fuera de las unidades neonatales durante décadas. Por ello el diseño de las mismas se basó en grandes salas en las que se atendían hasta 20 niños. Había pasillos alrededor de las salas para que desde fuera los padres pudieran ver a su hijo. Esto generaba una sensación de distanciamiento que el periodista Andrés Aberasturi describe muy bien en su libro «Blanco deslumbramiento»31, cuando habla de «mi niño de cristal acristalado».
A pesar de que las unidades se han ido abriendo a los padres el diseño no ha cambiado mucho y se han mantenido las salas comunes hasta el momento actual. Teóricamente se pretende que los padres puedan estar con su recién nacido por todos los beneficios que conlleva su presencia y, muy especialmente, la realización del KMC. Pero por otra parte no se prevén espacios ni mobiliarios adecuados para que los padres realmente puedan estar acompañando a sus recién nacidos durante los largos ingresos en las unidades neonatales.
Sin embargo, en los países nórdicos, se empezó a promover el ingreso en habitación individual familiar y está práctica se comenzó a extender a EE. UU., sobre todo a través de los trabajos de Robert White32. El diseño con habitación familiar individual, además de mejorar la experiencia del ingreso en las familias, ha demostrado consistentemente una disminución de la infección nosocomial33, un aumento de la lactancia materna33,34, un mejor desarrollo en las áreas de lenguaje34 y una mayor presencia y participación de los padres35. Gracias a los avances tecnológicos no solo se puede controlar por telemetría las constantes del recién nacido, sino también se pueden controlar todos los dispositivos que precisa el recién nacido (bombas de perfusión, soporte respiratorio, hipotermia etc.). La tecnología nos ayuda a humanizar.
En un estudio publicado en 2024, que incluyó 63 unidades neonatales españolas de nivel III, se encontró que solo el 13% disponía de habitaciones familiares con espacio y mobiliario suficiente para que la familia permanezca con el recién nacido sin restricciones y sintiéndose cómoda5. El resto de las unidades mantenían a los pacientes críticos en salas abiertas. En este mismo estudio se demostró que el diseño arquitectónico modifica la participación de los padres. Cuando se dispone de habitación familiar para cuidados intensivos neonatales los padres participan más en los pases de visita, se implican en los protocolos de seguridad de paciente, son capaces de manejar la concentración de oxígeno en los dispositivos de ventilación no invasiva y con más frecuencia se les permite alimentar a sus hijos con sonda nasogástrica.
Parece adecuado que desde las administraciones sanitarias se promueva la reforma de las unidades neonatales para incluir habitaciones familiares que permitan implantar la política de cero separación. Sin duda el cambio de estructura supone un reto para todos los profesionales y requiere un proceso de adaptación, pero al final los profesionales valoran positivamente el cambio, sobre todo valorando las ventajas que el diseño en habitación familiar tiene para las familias36.
Cuidado conjunto madre-hijo. Couplet CareSe podría pensar que con las puertas abiertas de las unidades neonatales y la disponibilidad de habitaciones familiares ya se ha conseguido el modelo de cero separación. Esto no es así, aún quedan varios retos por afrontar, porque salvo en ciertas unidades, cuando nace un recién nacido enfermo o muy prematuro, el niño, aunque pase un tiempo en iKMC en el paritorio o en el quirófano, finalmente se separa de su madre y pasan, en el mejor de los casos, varias horas hasta que el recién nacido y su madre vuelven a estar juntos37. El recién nacido va a la UCIN o a cuidados intermedios y la madre va a la planta de maternidad.
Para abordar de forma integral el cuidado con cero separación se requiere el trabajo conjunto de los profesionales de Neonatología, de Obstetricia y Anestesia y por ello la modificación de estos procedimientos de trabajo es compleja. La atención conjunta a la madre y al recién nacido (Couplet Care) supone atender al recién nacido enfermo o prematuro en el mismo lugar en el que se atiende a la madre en el puerperio, de forma ininterrumpida desde el nacimiento del niño hasta el alta37,38. La atención materna incluye no solo los cuidados posparto, sino también la atención médica con necesidades médicas más complejas, como cesárea, preeclampsia, diabetes o cualquier otra patología.
Se puede iniciar el cuidado conjunto con los casos leves de distrés respiratorio en niños a término o casi a término que solo precisen unas horas de ventilación no invasiva, llevando la Continuous Positive Airway Pressure (CPAP) a la UTPR o a la reanimación. El recién nacido permanece en piel con piel con su madre mientras se trata el distrés. En muchos casos, cuando la madre va a ir a la habitación de la maternidad, el distrés ya se ha resuelto y el recién nacido se va con su madre sin haber estado separado en ningún momento. En casos de niños muy graves o muy prematuros la madre y el recién nacido irán ambos a la unidad neonatal y se atenderá el puerperio de la madre en la unidad neonatal junto a su hijo enfermo. En algunos países, como Dinamarca, esto es ya una realidad39 y la mayoría de las unidades puedes atender al recién nacido enfermo sin separarle en ningún momento de su madre. Sin embargo, se reconoce que aún persisten barreras organizativas y estructurales que impiden la integración de la atención conjunta madre-recién nacido.
Comentario finalMás allá de la evidencia científica que justifica la atención de los recién nacidos enfermos o muy prematuros bajo el modelo de cero separación, hay otro aspecto que todavía le proporciona más fuerza a esta recomendación: la «cero separación» es una petición de las asociaciones de padres de niños prematuros y de la GFCNI que insistentemente solicita a todas las organizaciones que tienen responsabilidad en el cuidado de los recién nacidos que promuevan y apoyen todos los pasos hacia la cero separación40. La familia teje un manto protector sobre su recién nacido y le proporciona cuidados, con unos matices, que los profesionales no podemos dar.
Hemos recorrido mucho camino en la atención neonatal con relación a la inclusión de los padres en los cuidados. A todos nos quedan muchos pasos por dar, pero si es posible deberíamos darlos hacia la «cero separación». Ningún niño o niña quiere estar sin su madre o su padre, menos aun cuando están enfermos. Los recién nacidos tampoco.
FinanciaciónEste trabajo fue financiado por el Programa de Apoyo a Iniciativas de Innovación Asistencial (i+12-AY230503-1, Contratos Transforma 12), Instituto de Investigación i+12 (Imas 12), Hospital Universitario 12 de Octubre, Madrid.
Conflicto de interesesLos autores declaran que no tienen ningún conflicto de intereses.
AgradecimientosLos autores agradecen a todas las familias y a los profesionales que participaron generosamente en las iniciativas relacionadas con la cero separación. Agradecen también el apoyo recibido de la Red de Investigación Cooperativa Orientada a Resultados en Salud Materno-Infantil y del Desarrollo (RICORS-SAMID), nodo Hospital Universitario 12 de Octubre (RD24/0013/0015), así como de la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario 12 de Octubre, cuyo respaldo ha contribuido al desarrollo de este trabajo.





