En los últimos años existe un creciente interés en la elección de nuevos métodos de alimentación complementaria (AC) como el «Baby Led Weaning».
ObjetivoValorar la evidencia científica disponible sobre la seguridad y eficacia de los distintos métodos de AC en el lactante.
MétodosSe ha realizado una revisión bibliográfica de alcance, utilizando los términos de búsqueda en PUBMED referentes a estos métodos y para publicaciones de los últimos 11 años: «Baby Led Weaning» OR «BLW» OR «Baby-Led» OR «BLISS» OR «Baby Led Introduction to Solids», en inglés o español.
ResultadosSe han obtenido 2.209 artículos, seleccionando 29. Tras su estudio no se ha determinado evidencia científica suficiente para valorar si existen diferencias entre los métodos de AC en ingesta energética, distribución de micro y macronutrientes, alcance de posibles deficiencias nutricionales o riesgo de sobrepeso y obesidad a largo plazo. El riesgo de atragantamiento no parece estar directamente relacionado con el método, sino con la habilidad del lactante para manejar las texturas, probablemente asociado al grado de neurodesarrollo, y al conocimiento de los padres para minimizar el riesgo.
ConclusionesNo se evidencian beneficios de unos métodos sobre otros. Independientemente del enfoque elegido, es fundamental garantizar la seguridad alimentaria, ofrecer texturas adecuadas según el desarrollo psicomotor y promover hábitos saludables desde el inicio de la AC. Es necesario diseñar estudios que permitan dilucidar las diferencias entre ellos sobre el riesgo de atragantamiento, de deficiencias nutricionales, la adaptación a la alimentación del adulto o la preferencia de alimentos a largo plazo.
In recent years, there has been a growing interest in implementing new complementary feeding (CF) methods, such as baby-led weaning.
ObjectiveTo assess the available scientific evidence on the safety and efficacy of different CF methods in infants.
MethodsWe conducted a comprehensive literature review, searching PubMed for sources referring to these methods published in the last 11 years in English or Spanish using the following terms: “Baby-Led Weaning” OR “BLW” OR “Baby-Led” OR “BLISS” OR “Baby-Led Introduction to Solids”.
ResultsA total of yielded 2209 articles were retrieved, of which 29 were selected. Their review yielded insufficient scientific evidence to determine whether there are differences between CF methods in terms of energy intake, micro- and macronutrient distribution, extent of potential nutritional deficiencies, or long-term risk of being overweight or obesity. The risk of choking does not appear to be directly related to the CF method, but rather to the ability of the infant to handle textures, which is probably associated with the neurodevelopmental level and parental knowledge of how to minimize risk.
ConclusionsWe found no evidence of the superiority of one method over another Regardless of the chosen approach, it is essential to ensure food safety, offer appropriate textures according to psychomotor development, and promote healthy habits from the start of complementary feeding. Studies are needed to clarify the differences between these methods regarding the risk of choking, nutritional deficiencies, adaptation to adult food, and long-term food preferences.
La alimentación complementaria (AC) o beikost se define como la introducción de alimentos líquidos, semilíquidos o sólidos en la dieta del lactante, diferentes a la leche materna (LM) o de fórmula1,2. A partir de una determinada etapa en la que ya existe una mayor maduración renal, inmunológica, gastrointestinal y neurológica, aproximadamente entre los 4 y 6 meses, la LM o en sustitución, la de fórmula, puede dejar de ser suficiente para cumplir las necesidades nutricionales del lactante. Por ello, es necesario adicionar alimentos que aporten los nutrientes esenciales para el correcto desarrollo y crecimiento3. El más conocido y utilizado es el método estándar o tradicional (con purés y papillas) que es llevado a cabo por los padres o cuidadores de forma directa en las primeras etapas de introducción de alimentos sólidos. En el año 2008, apareció un nuevo método de AC guiado por el bebé conocido como Baby-Led Weaning (BLW) desarrollado en Inglaterra por Gill Rapley. Supone un enfoque alternativo que se basa en dejar que sea el lactante quien dirija su alimentación de forma independiente con sus manos en lugar de ser alimentado por los cuidadores, promoviendo un mayor contacto con las texturas, alimentos, y la coordinación motora4,5. Teóricamente podría facilitar la adherencia a patrones de alimentación más saludables, así como contribuir a la prevención de la obesidad infantil y un mayor y mejor desarrollo psicomotriz6. Este método, no obstante, genera preocupación a algunos profesionales, padres y madres y cuidadores, sobre todo en relación con el riesgo de asfixia, déficit en la ingesta de hierro y algunos nutrientes esenciales, cambios en la microbiota o posible retraso del crecimiento7. Por este motivo, en el año 2015, se realizó una modificación al mismo, apareciendo un método conocido como Baby-Led Introduction to Solids (BLISS)8. Este se propone como un método más seguro, abarcando soluciones para estos posibles riesgos (aportar alimentos de textura y tamaño óptimos, reducir los alimentos considerados de alto riesgo de asfixia, aumentar los alimentos de alto contenido energético y ricos en hierro)9. Actualmente, estos métodos se han difundido mundialmente, siendo su popularidad mayor en Reino Unido y Nueva Zelanda (30%), presentando en 2020 en España aún una baja prevalencia (2%)10, que se prevé que esté aumentando.
Los diferentes métodos utilizados en los últimos años en AC y sus efectos sobre la salud son de gran interés entre profesionales, cuidadores y padres, por lo que se debe promover una completa investigación que permita tomar decisiones de elección según la evidencia científica. Por ello, se considera justificado realizar una revisión actualizada con el objetivo de analizar la evidencia disponible en los riesgos y efectos sobre la salud del uso de los métodos de AC en el lactante.
Material y métodosPara mapear la evidencia existente se realizó una revisión bibliográfica de alcance (scoping review) siguiendo las directrices metodológicas del Instituto Joanna Briggs (JBI) y la extensión PRISMA-ScR. Se ejecutó una búsqueda en la base de datos PubMed de metaanálisis, revisiones sistemáticas, ensayos clínicos, estudios observacionales y artículos de revisión bibliográfica publicados durante los últimos 11 años (búsqueda entre 31/12/2014 y 31/12/2025), en inglés o en castellano. Se utilizaron los siguientes términos de búsqueda: «Baby Led Weaning» OR «BLW» OR «Baby-Led» OR «BLISS» OR «Baby Led Introduction to Solids» aplicando los filtros: English, Spanish, Humans, Child: birth-18 years. De forma complementaria se incorporaron documentos relevantes no incluidos directamente en dicha búsqueda, como guías de práctica clínica y recomendaciones institucionales. Estos documentos fueron seleccionados de manera deliberada por su relevancia clínica para enriquecer el contexto y la discusión del trabajo. La búsqueda y selección se hizo por pares (dos revisores independientes) para controlar posibles sesgos en el proceso de selección y extracción de la información y para resolver discrepancias, ambos revisores junto con el resto de los miembros del comité de Nutrición de la AEP llegaron a un consenso.
ResultadosSe evaluaron 2.209 artículos de los cuales 29 fueron finalmente seleccionados: 10 ensayos clínicos, 10 estudios observacionales, 7 revisiones (4 sistemáticas y 5 narrativas) y 2 metaanálisis (material suplementario 1). Se analizaron exclusivamente aquellos cuyos resultados estaban centrados en la seguridad y la eficacia del tipo de AC y se eliminaron aquellos duplicados o que no definían con claridad los tipos de AC, así como aquellos estudios piloto. En la figura 1 se detalla el diagrama de flujo siguiendo los estándares de la guía PRISMA (material suplementario 2). En la tabla 1 se resumen los resultados de los ensayos clínicos relacionados con la eficacia del tipo de método de AC.
Características de los ensayos clínicos seleccionados de los diferentes tipos de alimentación complementaria
| Autor, fecha, país | Estudio y pacientes | Intervención (definición) | Intervención (medios) | Variable | Resultados |
|---|---|---|---|---|---|
| Moreira PR, 2024, Brasil | Ensayo clínico controlado aleatorizadoNiño 5,5 mesesMadres universitarias (86%) | →Tradicional (n=47): alimentación con cuchara de alimentos en puré para sus bebés→BLISS (n=49): comidas en forma de palitos, con autonomía para comer sin interferencia de un adulto Alimentos ricos en hierro→Mixto (n=49): combinación según preferencias del niño | →En los 3 grupos de intervención: Cocinero, nutricionista, terapia ocupacional, material impreso | Registro dietético de 24h y somatometría a los 9 y 12 meses | No diferencias en duración de LM exclusiva ni en la introducción de ACNo diferencias en kcal, macro y micronutrientes |
| Arslan N,2023, Turquía | Ensayo clínico controlado aleatorizado por según estudios maternos y experiencia previa AC | →Alimentación tradicional n=26→BLW n=26→No define los criterios de la intervención | →En ambos grupos cursos online para madres, impartidos por entrenadores | Analítica a los 6 y 12 meses Cuestionarioson line por pandemia SARS-CoV-2 | No diferencias en la hemoglobina ni niveles de ferritina.No diferencias en la somatometría |
| Daniels L,2018,Nueva Zelanda | Ensayo clínico controlado aleatorizado por paridad y nivel académico materno | →Control (n=81) alimentación con cuchara→BLISS (n=88): LM exclusiva hasta los 6 meses, con autoalimentación del bebé ofreciendo alimentos familiares que se puedan agarrar con los dedos de al menos 3 tipos→Un alimento rico en hierro (p. ej., carne roja, cereales infantiles fortificados), uno rico en energía (>1,5 kcal/g, como aguacate o queso)→Un alimento fácil de comer, como frutas o verduras | →Atención obstétrica y cuidado del niño sano→BLISS con el control indicado más consultor de lactancia, personal de investigación del estudio, libros de recetas y listas de alimentos y paquetes de cereales fortificados con hierro | Registro dietético de 72h a los 7 y 12 mesesAnalítica de sangre 12 meses para perfil férrico | En el grupo control más ingesta vitamina C a los 7 meses, sin diferencias a los 12 mesesNo diferencia en marcadores séricos del metabolismo del hierro |
AC: alimentación complementaria; BLISS: Baby-Led Introduction to Solids; BLW: Baby-Led-Weaning; LM: lactancia materna.
La introducción progresiva de las texturas (purés, y alimentos semisólidos y sólidos de fácil masticación), tal y como se ha hecho de forma tradicional dirigida por los cuidadores, tiene teóricamente diversas ventajas. Entre ellas destaca un menor riesgo de deficiencias nutricionales11. Por otra parte, se ha sugerido que, mediante esta alimentación dirigida, los lactantes consumen una mayor cantidad de cereales fortificados (ricos en determinados micronutrientes), que no suelen ser usados con otros métodos como el BLW3,12. Además, habitualmente los cuidadores tratan de asegurar una ingesta mínima al ser alimentados con unas cantidades fijadas sin priorizar la sensación de saciedad13. Estudios observacionales refieren una mayor ingesta de nutrientes como zinc, yodo, y vitaminas B12 y D, a diferencia del resto de técnicas de AC12. Sin embargo, otros estudios incluyendo ensayos clínicos, al comparar principalmente con BLISS, no muestran diferencias ni en la ingesta total de energía ni en la distribución de macro y micronutrientes7.
Al igual que con otros micronutrientes, parece ser que, mediante la técnica tradicional, el consumo de hierro es mayor respecto al que se consigue mediante otros métodos alternativos3,9,12,13. Esto podría justificarse debido a que en este método de AC los lactantes consumen mayor cantidad de carne y otros alimentos como los cereales, fortificados con este micronutriente. No obstante, en la literatura no se han encontrado diferencias en la ingesta de estos nutrientes según el método de AC, y hay diversidad de resultados al medir los niveles de ferritina en sangre lo que indica que puede haber otros factores que lo influencien5,13–15.
Por otro lado, parece ser que estos lactantes tienden a ingerir una mayor cantidad, sobre todo de proteína y ello podría estar relacionado con un mayor riesgo de desarrollar obesidad a largo plazo3. Hay controversia en el efecto del tipo de AC sobre la composición corporal5,14–16. Incluso, algunos autores indican que con métodos como el BLW los niños parecen consumir más grasas saturadas, y esto podría estar asociado a consumo de alimentos de fácil masticación o procesado12.
En función al desarrollo psicomotor, considerando las características de este método de AC en el que el lactante es fundamentalmente alimentado pasivamente por sus cuidadores, se podría esperar que la adquisición de habilidades como la coordinación masticación / deglución, aceptación de texturas u otras sea más lenta que con otros métodos en los que el niño es más proactivo y autónomo4,9. No obstante, considerando que cada lactante tiene un rango de madurez diferente y dentro de límites que se consideran normales, es importante evaluar cómo es la masticación, la coordinación para la deglución, la manipulación de alimentos, y su desarrollo psicomotor general. Ello va a condicionar la velocidad en la progresión de la ingesta de líquidos y triturados hacia alimentos sólidos. El empleo del método tradicional no debería retrasar la diversificación de texturas ni de alimentos y deben realizarse exposiciones repetidas para ir avanzando en este proceso según las capacidades del niño17. La formación de los padres a este respecto esencial; el pediatra debe conocer y explicar a los padres cómo se debe ir progresando con las texturas y en qué momento, las cantidades, cómo identificar cuando el niño ha comido suficiente y la importancia que tiene este proceso para la adopción de hábitos saludables y el bienestar futuro del bebé.
Baby Led WeaningEn el método BLW, el bebé guía el ritmo de su alimentación y debe elegir entre diversos alimentos y texturas3. El método se basa en ofrecer alimentos de fácil agarre (tiras, forma de dedo) favoreciendo la autoalimentación y el control de la saciedad18. Los padres o cuidadores deciden qué ofrecen, pero el lactante escoge por sí mismo la comida y la cantidad que tiene a su alcance. Como en cualquier método, es importante que los alimentos que se ofrezcan sean saludables y diversos.
Se deben elegir texturas de alimentos semisólidos o sólidos que el lactante pueda manejar según su madurez y gustos, para asegurar una ingesta adecuada en cantidad y calidad. El método BLW favorece que el lactante se alimente por sí solo, iniciando con sus propias manos y evolucionando hasta poder coger los cubiertos u otros utensilios adecuadamente. Según diversos estudios se ha sugerido que en los niños que siguen BLW se fomenta el desarrollo psicomotor ya que se le brinda la posibilidad de ser más autónomos, tomar decisiones sobre cómo manipular los alimentos o cómo ingerirlos, así como controlar su ingesta4,9. Además, se ha valorado positivamente el hecho de que tengan un comportamiento más adecuado a la hora de comer, siendo menos quisquillosos o selectivos, o presentando un mejor control de la saciedad2,19,20. Para iniciar este método es fundamental asegurarse de que el niño es capaz de sostener la cabeza, tener un buen agarre o mantenerse sentado sin apoyo, así como un buen control de la masticación y especialmente de la deglución8,9. En relación a este aspecto, los estudios comparativos entre diferentes métodos no muestran evidencia científica que permitan valorar la mejora del desarrollo psicomotor según la elección de uno u otro, ya que están realizados basándose en métodos subjetivos como encuestas a las madres4.
Es frecuente que las familias que apuestan por este método estén más concienciadas sobre la educación en hábitos saludables y alimenten con más frecuencia al lactante con LM de forma exclusiva en los primeros meses12, ofreciendo más frutas y verduras, reduciendo la ingesta de azúcares refinados o productos procesados. Además, la elección de alimentos enteros en BLW también parece estar relacionada con la exploración y autonomía del lactante a elegir los alimentos que se lleva la boca (p. ej., frutas más coloridas) y que tienen la textura apta para su correcto agarre4. No obstante, puede existir el riesgo de que el consumo de verduras y frutas sustituya al de alimentos ricos en hierro como los derivados de animales9. Se debe tener en cuenta que la decisión de utilizar estos nuevos métodos de AC podría ir asociada a patrones de alimentación vegetariana y vegana y que, por tanto, algunas deficiencias en micronutrientes pueden estar condicionadas por esta elección1,21. Por tanto, en estos casos es necesaria una supervisión del pediatra para evitar estos riesgos no asociados directamente al método. Así pues, el profesional que intervenga en el proceso de introducción de la AC debe tener una adecuada y actualizada información para atender a la diversidad de elección.
Otro aspecto que se debe considerar es que al ser el lactante quien se lleva la comida a la boca, este puede experimentar mayor cansancio o frustración (especialmente si tiene un desarrollo psicomotor incompleto para su edad), pudiendo realizar una menor ingesta calórica por este motivo22 o escupir o dar arcadas20. De hecho, una de las mayores preocupaciones del uso de este método es el riesgo de hacer una ingesta hipocalórica o deficiente en algunos nutrientes. En algunos estudios se han descrito niveles de hemoglobina, ferritina y transferrina sérica más bajos en lactantes con BLW respecto a aquellos que siguen el método estándar1, aunque con resultados contradictorios como se ha comentado previamente14. Probablemente, la deficiencia en hierro u otros nutrientes como zinc y vitamina B12, se generen por falta de ingesta global3,9,12, o por la limitación de la diversidad u ofrecimiento de alimentos que lo contienen, y de nuevo, esto no tendría por qué ser dependiente del método elegido.
Uno de los mayores temores de padres y cuidadores a la hora de elegir este método reside en el riesgo potencial de atragantamiento o asfixia que puede tener un lactante por el hecho de ingerir de forma autónoma, alimentos de textura sólida (especialmente con frutas y verduras crudas como la manzana o uva, o los frutos secos enteros)23. No obstante, la evidencia científica, aunque basada en herramientas subjetivas como los cuestionarios, parece indicar que este método alternativo no supone un riesgo relevante6,20. En una revisión sistemática reciente, los estudios incluidos no encontraron diferencias significativas en el riesgo de atragantamiento entre los bebés que seguían BLW, BLISS y la AC tradicional24. Parece que este riesgo se relaciona sobre todo con el buen manejo del niño a las diferentes texturas y el conocimiento de los padres sobre cómo minimizar el riesgo (ofrecer alimentos en tamaños y formas apropiadas para la edad del bebé, evitar alimentos duros, redondos o untuosos que puedan causar obstrucción, supervisar siempre mientras el niño come, o fomentar que coma sentado y sin distracciones)25.
Baby-Led Introduction to SolidsEl método BLISS es una versión de AC creada a partir de BLW, con el objetivo de solucionar los probables riesgos a los que se expone en ocasiones el niño cuando comienza la AC (asfixia, déficit de hierro y menor ingesta) y evaluada, al menos inicialmente a través de ensayos clínicos8,9. Las características de este método son: a) Elegir alimentos con textura y forma adecuada (blandos, masticables con facilidad y trozos que el bebé pueda agarrar con su mano en forma de bastón o tiras), b) Asegurar la ingesta de alimentos ricos en hierro (pollo, carne roja, pescado) y con un contenido energético adecuado (que aporten más de 1,5kcal/g) y d) Evitar alimentos considerados de alto riesgo de asfixia (manzana y verduras crudas, frutos secos, etc.)9.
Los autores que proponen el BLISS indican que la ingesta de proteínas con este método es del 14,7%, cumpliendo con el grado de recomendación, en comparación con el BLW que solo alcanza el 10,8%8. No obstante, otros autores26 han detectado menor ingesta de grasas en BLISS (7%) en lactantes de 12 meses o consumos de un promedio de 2 porciones de frutas y verduras más al día, en comparación con el método de BLW12,27,28. Sin embargo, otros han observado una menor diversidad en la microbiota intestinal de lactantes con BLISS respecto a aquellos con AC tradicional, asociándose a una menor ingesta de fibra, fruta y verdura29–31. El acceso a alimentos fácilmente manipulables, no siempre indica que estos sean más saludables, y esto podría explicar que en algunos trabajos se encuentren estas diferencias, ya que, en la AC que dirigen los cuidadores, al menos en el primer año, es frecuente asegurar la ingesta de estos alimentos en los purés. No obstante, este tema aún persiste sin dilucidar; en un ensayo clínico reciente no se han observado diferencias en la ingesta de macro ni micronutrientes ni en otras variables como el IMC, entre lactantes que recibieron BLISS vs otros tipos de AC32, al igual que en los iniciales ensayos clínicos8,9, por lo que los factores que generan estas diferencias pueden ser externos a los propios métodos33,34.
En relación con la cantidad de hierro ingerida o valores séricos del perfil férrico, no se han detectado diferencias entre BLW y BLISS. No obstante, sí parece haber una mayor ingesta de alimentos ricos en hierro9,26, zinc, vitamina C y B12 en los niños que siguen el método BLISS en comparación con BLW y al asegurar esta ingesta, su beneficio sobre la salud podría ser mayor. Sin embargo, hay estudios que han observado una asociación con una mayor ingesta de sodio y azúcares añadidos en la AC tradicional y en BLISS respecto a BLW26. La mayor ingesta de sal en el método BLISS parece deberse al mayor consumo de lácteos altos en sal y carnes procesadas, así como alimentos que consume toda la familia, y que fueron más consumidas en esta versión modificada. De hecho, no hubo diferencias significativas entre las respuestas de los padres en ambos grupos respecto al uso de sal añadida35.
BLISS y BLW obtienen similares resultados en el estudio del desarrollo psicomotor ya que ambas técnicas promueven la autoalimentación del lactante. No obstante, al promover una alimentación con mayor contenido en hierro mediante BLISS, podría prevenirse el desarrollo de anemia y, por tanto, ser un factor protector añadido en el desarrollo cognitivo a largo plazo36,37.
Respecto a los riesgos, como se ha comentado, esta modificación de BLW pretende reducir el posible riesgo de asfixia evitando el acceso a los alimentos con mayor riesgo. De hecho, se ha descrito que los lactantes de BLW reciben una media de 3,24 veces más de alimentos con alto riesgo de asfixia que con BLISS9, aunque como se ha indicado, este va a ser más dependiente del conocimiento y cuidado de los padres y en otros ensayos clínicos no se ha confirmado24,38. Precisamente en el método BLISS se propone una lista de evitación de aquellos alimentos considerados de alto riesgo (verduras crudas, fruta cruda, galletas de arroz, frutos secos enteros, cerezas, uvas, guisantes…) y además se incide en tener un control exhaustivo del tamaño y textura de los alimentos (seguros y manejables, en forma de bastón o dedo que permitan el agarre) y dar asesoramiento a los cuidadores para diferenciar el reflejo fisiológico de arcada (gagging) de un episodio real de asfixia. Tras los resultados descritos se puede indicar que los teóricos beneficios y riesgos de los nuevos métodos de AC comparados con el método tradicional aún no se pueden sustentar en una evidencia científica sólida. Existe una metodología de estudio muy heterogénea sumado a la escasa información sobre la intervención realizada en algunos estudios. Todo ello dificulta la comparación de resultados y la formulación de conclusiones precisas.
Desde 2008, cuando el método BLW comenzó a mencionarse en la bibliografía médica, el número de publicaciones sobre el tema ha crecido exponencialmente. En sus primeros años, la investigación se basó principalmente en estudios observacionales. En 2015 surgió el BLISS con el objetivo de abordar algunas de las preocupaciones identificadas en ciertos estudios iniciales sobre BLW, especialmente en términos de seguridad y la dificultad para alcanzar los requerimientos de micro y macronutrientes. Desde entonces, además de estudios observacionales, se han publicado diversos ensayos clínicos que han comparado estos métodos con la AC estándar. En general, estos estudios presentan un diseño estructurado y los grupos de intervención suelen beneficiarse de un equipo multidisciplinario de profesionales (dietistas, logopedas, pediatras, consultoras de lactancia, etc.), con apoyo adicional como visitas domiciliarias, material informativo y, en algunos casos, donación de alimentos fortificados. A veces, estas condiciones también se extienden al grupo de AC tradicional, creando un entorno de estudio ideal pero que no siempre refleja la realidad cotidiana, lo que limita su validez externa. Por otra parte, algunos de ellos están realizados en países como EE. UU., Canadá, Reino Unido, Nueva Zelanda16, Brasil32 o Turquía5 con contextos culturales muy diversos, y no siempre comparables incluso con nuestro entorno. Por lo tanto, es fundamental interpretar los resultados con prudencia, así como evitar la generalización39,40.
A ello se suma una estrecha proximidad conceptual y metodológica entre el BLW y su variante BLISS que complejiza la interpretación de la evidencia disponible. Aunque la literatura delimita formalmente al BLISS como una modificación diseñada para corregir los riesgos del BLW tradicional (mediante pautas específicas sobre el hierro y la asfixia)8,9, ambos enfoques comparten la esencia de una autoalimentación guiada por el lactante. Al analizar los estudios incluidos, se observa que la práctica totalidad de los datos científicos sobre el método BLISS provienen de un único ensayo clínico aleatorizado o tras modificaciones8,9,14,16,26,28. Esto contrasta con la investigación en BLW, fundamentada mayoritariamente como se ha comentado, en estudios observacionales. Por ello, es metodológicamente complejo aislar si los efectos clínicos del método BLISS se deben intrínsecamente a este o si reflejan simplemente un BLW ejecutado bajo un mayor nivel de educación, supervisión y asesoramiento nutricional y quizás deban ambos integrarse como parte de un mismo proceso.
Por todo ello, la evidencia disponible presenta limitaciones metodológicas intrínsecas que exigen prudencia al interpretar los resultados. Destaca el predominio de estudios observacionales basados en cuestionarios autocompletados, tamaños muestrales reducidos en diversos trabajos y la existencia de sesgos socioculturales y de selección. Asimismo, el perfil de las familias participantes suele asociarse de forma heterogénea a un mayor nivel socioeconómico y educativo, lo que actúa como variable de confusión. Por último, existe una gran dificultad para evaluar de forma objetiva eventos críticos como el atragantamiento, cuya medición depende de la percepción y memoria retrospectiva de los cuidadores, con el riesgo latente incluso de confundir el reflejo de arcada con una asfixia real.
En conclusión, en el momento actual los métodos basados en BLW y BLISS no han demostrado ventajas sobre los métodos de AC basados en la introducción progresiva de las texturas. Todos ellos generan beneficios llegada la edad en la que la lactancia debe ir siendo sustituida por otros alimentos progresivamente mejorando así la diversidad en la microbiota, y evitando deficiencias. A la vista de los resultados, el CNyLM propone que la recomendación sea personalizada, sin existir un enfoque único y la elección entre el método tradicional o BLW-BLISS se adapte a las necesidades del bebé y la familia, asegurando una alimentación variada, equilibrada y segura. El pediatra y otros profesionales implicados en el proceso de la AC deben conocer estos métodos para dar las respuestas más adecuadas utilizando la mayor evidencia científica en cada caso.




