Una niña de 12 años previamente sana, consultó por chasquidos en los oídos de una semana de evolución, tras una infección respiratoria de vías altas. Los padres también referían escuchar el ruido, de carácter metálico e intermitente, que desaparecía durante el sueño. No era pulsátil y no se acompañaba de síntomas auditivos ni visuales.
En la exploración física se observaron movimientos rítmicos e involuntarios del paladar blando, visibles en la orofaringe, que producían el sonido característico (vídeo). La deglución y el habla eran normales. El resto de la exploración física general y neurológica, y las pruebas de laboratorio incluyendo un exudado faríngeo para virus fueron inespecíficas. La resonancia magnética (RM) cerebral/angio-RM no revelaron anomalías, incluidas asas vasculares.
Se diagnosticó mioclonía palatina esencial (MPE). El tratamiento con piracetam no produjo mejoría clínica, persistiendo en la última revisión, tras 6 meses de evolución. La MPE en niños es excepcional, y se caracteriza por contracciones rítmicas del paladar blando y, en ocasiones, de la musculatura faríngea1–3. Forma parte del diagnóstico diferencial del tinnitus objetivo3 y, a diferencia de la mioclonía palatina sintomática, que se asocia a lesiones del tronco encefálico en el triángulo de Guillain-Mollaret, la MPE es idiopática y no presenta alteraciones radiológicas.


