Agradecemos a Olusanya et al.1 sus valiosos comentarios sobre nuestro trabajo, así como la oportunidad de aclarar el alcance y las implicaciones de nuestro estudio2. Asimismo, aprovechamos esta oportunidad para reconocer la extraordinaria contribución de la Dra. Olusanya a la prevención y el tratamiento de la hiperbilirrubinemia neonatal grave en África y otros entornos con recursos limitados. Su labor ha contribuido al desarrollo de alternativas terapéuticas realistas para recién nacidos que, de otro modo, podrían no tener acceso a una fototerapia eficaz3,4.
Nuestro artículo no pretendía cuestionar la utilidad de la fototerapia solar filtrada (filtered-sunlight phototherapy [FSPT]) cuando se practica como una intervención médica controlada. Por el contrario, establecía de forma explícita la distinción entre la FSPT y el consejo empírico, todavía muy extendido, de colocar al neonato con ictericia «al sol, detrás de una ventana» en el domicilio. Los ensayos clínicos realizados por Olusanya et al.1 utilizaron estructuras específicamente diseñadas para este fin, filtros espectralmente selectivos y caracterizados, supervisión hospitalaria, monitorización de la temperatura y control de los niveles de bilirrubina. Estas condiciones difieren de manera sustancial de la exposición de un recién nacido a la luz solar a través de acristalamientos residenciales, donde la irradiancia, el espectro de radiación, la duración de la exposición, la superficie corporal expuesta y la carga térmica ni están estandarizadas ni se miden.
Esta distinción es especialmente relevante en Europa y en otros países de renta alta. En estos entornos, el reto clínico no suele consistir en la ausencia de fototerapia eléctrica, sino en la persistencia de recomendaciones informales que pueden transmitir una falsa sensación de seguridad a las familias y retrasar la determinación de los niveles de bilirrubina, el seguimiento clínico o la instauración del tratamiento convencional5. Nuestros resultados experimentales demuestran que los acristalamientos residenciales de uso habitual transmiten porcentajes elevados de la banda azul de la luz visible, junto con cantidades importantes de radiación ultravioletaA e infrarroja, sin selectividad espectral ni control de la dosis administrada. Por lo tanto, la exposición a la luz solar a través de ventanas convencionales no debería considerarse una estrategia preventiva o terapéutica para la ictericia neonatal en entornos donde están disponibles alternativas seguras y reguladas.
Coincidimos plenamente con los autores en que la realidad global es heterogénea. En entornos donde la fototerapia eléctrica no está disponible, no es fiable, o resulta inaccesible por motivos económicos, el dilema ético puede no implicar la elección entre la FSPT y la fototerapia hospitalaria ideal, sino entre un sistema controlado de fototerapia solar filtrada y la exposición a la luz solar sin filtrar o incluso la ausencia de tratamiento. En estas circunstancias, la FSPT constituye una innovación valiosa, pragmática, y que puede salvar vidas.
Actualmente, el principal reto en esta área es trasladar el principio de la FSPT a soluciones seguras, asequibles y escalables. Se precisan dispositivos de fototerapia domiciliaria que sean económicos, robustos, con un espectro adecuado, térmicamente seguros y fáciles de monitorizar. Estos dispositivos deberían preservar la banda terapéutica azul-verde, bloquear la radiación ultravioleta y el exceso de radiación infrarroja, permitir controlar la dosis administrada e integrarse en circuitos asistenciales que incluyan la monitorización de los niveles de bilirrubina y la educación de los padres.
Por lo tanto, nuestro mensaje no es que la luz solar no pueda aprovecharse con fines terapéuticos, sino que su utilización no debe improvisarse. En los sistemas sanitarios desarrollados debe desaconsejarse la exposición domiciliaria a través de ventanas convencionales. Las futuras líneas de innovación deberían dirigirse al desarrollo de soluciones de fototerapia controladas y de bajo coste que permitan responder de forma segura a las necesidades de las familias y de los sistemas sanitarios, sin sustituir las estrategias de cribado y seguimiento respaldadas por la evidencia científica.
FinanciaciónLa presente investigación ha recibido ayuda específica proveniente del programa Unisalut (https://unisalut.uji.es/), en concreto del subprograma POLISABIO, programa de cooperación UPV-FISABIO, modalidad de apoyo para el desarrollo de proyectos de innovación (PI) 2023. Proyecto: Fototerapia neonatal domiciliaria (PI2023-04).
Contribución de los autoresTodos los autores han contribuido por igual a la presente carta.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.


