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Tal como éramos (III). En el centenario del III Congreso Nacional de Pediatría (Zaragoza 1925)

The way we were (III). On the centenary of the Third Spanish Congress of Pediatrics (Zaragoza 1925)
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Víctor M. García Nietoa,
Autor para correspondencia
vgarcianieto@gmail.com

Autor para correspondencia.
, Pedro Gorrotxategi Gorrotxategib, Elena Alonso Lebreroc, Oscar Girón Vallejod, José Manuel Fernández Menéndeze, Juan José Fernández Teijeirof, Fernando Ponte Hernandog, Miguel Zafra Antah, Comité de Historia de la Pediatría de la AEP
a Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, Santa Cruz de Tenerife, Tenerife, España
b Centro de Salud de Pasajes San Pedro, Pasaia, Guipúzcoa, España
c Sección de Alergia Pediátrica, Hospital Materno-Infantil Gregorio Marañón, Madrid, España
d Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, Murcia, España
e Servicio de Pediatría, Hospital de Cabueñes, Gijón, Asturias, España
f Puericultor del Estado, Pediatría, Real Academia de Medicina de Cantabria, Santander, España
g Real Academia de Medicina de Galicia, Santiago de Compostela, La Coruña, España
h Servicio de Pediatría, Hospital del Niño Jesús, Madrid, España
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Resumen

El III Congreso Nacional de Pediatría se celebró en Zaragoza en 1925. Se registraron 208 congresistas numerarios. Entre los inscritos figuraban 14 pediatras franceses y tres italianos. El presidente de la reunión fue el doctor Patricio Borobio Díaz. En el presente trabajo se presenta una aproximación a los contenidos de las ponencias de la reunión que se repartieron en cuatro secciones: Pedagogía, Cirugía infantil y ortopédica, Higiene, alimentación y protección a la infancia y Medicina infantil. En esta última, los trabajos más frecuentes fueron los de infectología (tos ferina, difteria, meningitis / encefalitis). Varios trabajos acreditaron la luz ultravioleta como un tratamiento eficaz del raquitismo y la espasmofilia. Gregorio Vidal Jordana dedujo que el incremento en los niveles de fosfatemia constituía la prueba exacta para verificar la eficacia del tratamiento ultravioleta y superior a la radiografía. Varios cirujanos pediátricos debatieron sobre el tratamiento de la estenosis pilórica del lactante. No existe constancia de que asistiera al congreso ninguna mujer pediatra. Cuatro mujeres que no eran médicos presentaron sendas comunicaciones sobre las modificaciones jurídico / familiares a favor del niño, la infancia abandonada y delincuente y sobre temas de educación. Dentro de la sección de Protección a la infancia se debatió sobre el niño ilegítimo y la lactancia mercenaria. El congreso fue una amalgama armonizada de carácter internacional en la que se debatieron temas estrictamente pediátricos de actualidad junto con otros ligados a la protección a la infancia. Además, la participación fue variopinta con la intervención de médicos, abogados, maestras y personas con otras profesiones.

Palabras clave:
Congreso Nacional de Pediatría de 1925
Historia de la pediatría
Puericultura
Protección a la infancia
Raquitismo
Estenosis de píloro
Abstract

The Third National Pediatrics Congress was held in Zaragoza in 1925. There were 208 registered delegates. Among those registered were fourteen French pediatricians and three Italian pediatricians. The president of the meeting was Dr Patricio Borobio Díaz. This paper presents an overview of the content of the conference presentations, which were divided into four sections: Pedagogy, Pediatric and Orthopedic Surgery, Hygiene, Nutrition and Child Protection, and Pediatric Medicine. In the latter section, the most common topics were infectious diseases (whooping cough, diphtheria, meningitis/encephalitis). Several papers attested to the effectiveness of ultraviolet light as a treatment for rickets and spasmophilia. Gregorio Vidal Jordana deduced that the increase in phosphatemia levels served as an exact test to verify the effectiveness of ultraviolet treatment and was superior to X-rays. Several pediatric surgeons debated the treatment of pyloric stenosis in infants. There is no record of any female pediatricians attending the Congress. Four women who were not doctors presented papers on legal and family changes in favor of children, abandoned and delinquent children, and education issues. Within the Child Protection Section, there were debates on the subject of illegitimate children and wet nursing. The conference was a harmonious international gathering where current pediatric issues were discussed alongside other topics related to child protection. Participation was diverse, with contributions from doctors, lawyers, teachers and people in other professions.

Keywords:
1925 National Paediatrics Congress
History of pediatrics
Childcare
Child protection
Rickets
Pyloric stenosis
Texto completo
Introducción

Pocos días después de la finalización del II Congreso Nacional de Pediatría en septiembre de 1923, el capitán general de Cataluña Miguel Primo de Rivera tomó el poder (fig. 1). En un clima de aceptación inicial de la dictadura tuvo lugar en octubre de 1925 el III Congreso Nacional de Pediatría de Zaragoza1, que reflejaba el creciente interés y la consolidación de esta especialidad médica en España y en otros países europeos como Francia e Italia2 (fig. 2).

Figura 1.

El Noticiero, Zaragoza, 6 de octubre de 1925

Figura 2.

Logotipo del III Congreso Nacional de Pediatría.

En 1925 la pediatría española estaba en una fase de desarrollo significativo. La creación de la Escuela Nacional de Puericultura en 1923 marcó un hito importante3.

Zaragoza debía tener un desarrollo importante de su medicina pediátrica en la segunda y tercera décadas del siglo como demuestra que fue la segunda ciudad con más comunicaciones presentadas en los tres primeros congresos nacionales de pediatría4.

En el Libro de Actas consta que se registraron 208 congresistas numerarios y 41 congresistas agregados. Entre los inscritos figuraban 14 pediatras franceses y tres italianos (fig. 3). El presidente de la reunión fue el doctor Patricio Borobio Díaz, decano honorario de la Facultad de Medicina de Zaragoza y ex-catedrático de pediatría de dicha Facultad.

Figura 3.

Asistentes al congreso, fotografiados para la portada del Heraldo de Aragón publicado el viernes 9 de octubre de 1925.

Los contenidos de este congreso se repartieron en cuatro secciones que, en este caso, fueron Pedagogía, Medicina infantil, Cirugía infantil y ortopédica, Higiene, Alimentación y Protección a la infancia. Se dictaron nueve conferencias magistrales; cuatro de ellas fueron presentadas por dos maestros, un periodista deportivo y un médico no pediatra.

El libro de actas contaba con 882 páginas, por lo que en este articulo solo podemos tratar los aspectos que nos parecen más sobresalientes.

Novedades en medicina pediátrica

Como en los congresos previos, los trabajos más frecuentes fueron los de infectología. Las enfermedades infecciosas eran una causa muy importante de mortalidad infantil dada la escasa disponibilidad de vacunas y la inexistencia de antibióticos.

Tos ferina (coqueluche)

Juan Antonio Alonso Muñoyerro (1886-1971) (fig. 4), miembro de la Institución Municipal de Puericultura de Madrid, presentó su experiencia en la Inclusa de esa ciudad con el uso de la vacuna antiferinosa Thirf. Se vacunaron 1183 niños de ocho días a un año. «Por la circunstancia de haber ingresado algunos por el torno con esta enfermedad, sin hacer la estancia en lazareto, como tantas veces hemos reclamado para evitar males como este, tuvimos la necesidad de hacer la vacunación profiláctica de todos los acogidos». Fallecieron 14 de ellos (7,6%) a consecuencia de bronconeumonía (sic)5.

Figura 4.

Juan Antonio Alonso Muñoyerro (1886-1971). Imagen tomada del Libro de Actas del V Congreso Nacional de Pediatría (Granada 1933).

Difteria

En la época que nos ocupa, dada la escasez de medios, se intentaba descubrir a los individuos «receptibles» al Corynebacterium diphtheriae con el objetivo de inmunizarlos. La búsqueda de los niños susceptibles podía realizarse mediante la prueba que describió el pediatra húngaro Béla Schick (1877-1967) en 1913. Consistía en la inyección intradérmica en el brazo del paciente de una pequeña cantidad de toxina diftérica diluida. En el congreso de Zaragoza, el Dr. Martín González Álvarez (1884-1956) miembro del Hospital del Niño Jesús de Madrid, presentó los resultados obtenidos con la prueba de Schick en 62 niños, de los que solo 15 dieron reacción positiva, es decir, eran los que habían superado la enfermedad y tenían anticuerpos contra el gérmen6. El resto eran los que precisaban ser vacunados. En la discusión posterior, el Dr. Cárdenas, resaltó que «la prueba de Schick ha de desaparecer, y todos nuestros esfuerzos deben ser encaminados a aplicar en gran escala la anatoxina». Se refería a la vacuna con la «toxina diftérica hecha atóxica» de Gaston Ramon (1886-1963).

Raquitismo

La reunión se celebró en un momento en el que se acreditaron dos armas para intentar vencer el déficit de vitamina D. Nos referimos a la luz ultravioleta y al aceite de hígado de bacalao.

Carlos Sainz de los Terreros (1888-1963) (fig. 5) miembro del Hospital de la Cruz Roja y del Instituto Rubio de Madrid presentó en el congreso su experiencia «que no sobrepasa un año» con el uso de la luz ultravioleta, de tal modo que, en ocho de los raquíticos, en cinco se consiguió su curación clínica y en los dos espasmofílicos se obtuvo la cesación de los accesos7. Gregorio Vidal Jordana (1894-1980), catedrático de pediatría de la Facultad de Medicina de Valladolid, presentó su experiencia con el uso de dos lámparas de cuarzo de 1.200 y 2.500 bujías, respectivamente, en el tratamiento del raquitismo, la espasmofilia, la tuberculosis y las enfermedades de la piel (impétigo, eczema). Consideraba «estas radiaciones como el verdadero tratamiento específico del raquitismo». Hasta entonces, los autores dedicados a la cuestión cifraban la mejoría del raquitismo a partir de los exámenes radiológicos. Pues bien, Vidal Jordana dedujo, con un espléndido sentido fisiopatológico, que «el incremento en los niveles de fosfatemia constituía la prueba exacta para verificar la eficacia del tratamiento ultravioleta superior a la radiografía, a la que hasta la fecha se había concedido la supremacía». El articulo concluía con 93 referencias bibliográficas, algo poco habitual en ese momento8.

Figura 5.

Carlos Sainz de los Terreros (1888-1963). Imagen tomada del Libro de Actas del V Congreso Nacional de Pediatría (Granada 1933).

Aunque no se presentó ningún trabajo sobre el uso del extracto de hígado de bacalao, en el libro de actas del congreso se publicó la propaganda sobre un producto que lo contenía (fig. 6). El producto de nombre Glefina®, era elaborado en los laboratorios Andrómaco de Barcelona. En internet puede leerse que el preparado tuvo éxito cuando su creador, Fernando Rubió Tudurí (1900-1994), pudo entrevistarse con Don Gregorio Marañón y convencerle para lo empleara en sus pacientes9.

Figura 6.

Propaganda del extracto de aceite de hígado de bacalao que se fabricaba en los Laboratorios Andrómaco ubicados en Barcelona.

Novedades en cirugía pediátricaEstenosis pilórica del lactante

Aurelio Martín Arquellada (1878-1925) cirujano pediátrico del Hospital del Niño Jesús de Madrid, ya había participado en los dos primeros congresos nacionales de pediatría2,10. En este congreso pronunció una ponencia oficial dentro de la sección de cirugía pediátrica sobre el Tratamiento quirúrgico de la estenosis pilórica del lactante. El conferenciante destacó que siendo la estenosis pilórica una enfermedad muy frecuente en otras razas, en España es poco frecuente y que en el Hospital del Niño Jesús hasta la fecha contaban 17 casos. Arquellada describió primero el tratamiento médico empleado, que consistía fundamentalmente en efectuar una buena reglamentación de la alimentación y, en algunos casos, en «hacer un lavado de estómago con un agua ligeramente alcalina y templada». Entre los fármacos administrados, citó la disolución de citrato sódico al 5%, los bromuros o el láudano a pequeñas dosis o la belladona. Entre las intervenciones quirúrgicas descritas citó la divulsión del píloro según el procedimiento de Pietro Loreta (introducir el dedo por una gastrostomía y dilatar el píloro), la gastroenterostomía y la píloroplastia submucosa, descrita por Fredet y Ramstedt11.

José Estella y Bermúdez de Castro (1898-1950), catedrático de pediatría de Zaragoza, disertó sobre el Tratamiento dietético de la estenosis pilórica del lactante. Recordó que uno de los criterios establecidos para intervenir a estos pacientes, según Strauss, es si al cabo de 4 h de administrar una papilla de bismuto permanece un 20 o 30% en el estómago o para otros autores, «cuando el píloro es infranqueable al bismuto»12.

Dámaso Rodrigo Pérez (1888-1958), profesor auxiliar de la sección de pediatría del Instituto Rubio de Madrid, presentó Contribución a la patogenia del piloroespasmo. Describió las tres teorías existentes para explicar el mismo: la espasmofilia, la inflamatoria y la neuroespasmógena13.

El medico de Lyon Maurice Péhu (1873-1945) presentó una ponencia titulada Statistiques de sténoses pyloriques observées chez le nourrisson, en la que describía una serie de 23 casos tratados según la técnica de Weber-Fredet-Ramstedt. El cirujano francés acabó admitiendo que «no rechazo la idea de que, en las estenosis provocadas por hipertrofia muscular del píloro la cirugía pueda ser de gran beneficio, pero en mi opinión, ya respaldada más de una vez, es que no debemos considerar que todos los casos de estenosis deban tratarse necesariamente por medios quirúrgicos»14.

El segundo ponente oficial de esta sección fue el cirujano ortopédico aragonés Manuel Bastos Ansart (1887-1973) que realizó una completa y amplia disertación (59 páginas) sobre la Cirugía de las parálisis espásticas infantiles. Bastos realizó una exposición apropiada de la fisiopatología de las parálisis espásticas en su plática puesto que realizó unas descripciones anatómicas y fisiológicas muy avanzadas para la época15.

Remedios que pasaron a la historiaSuero de la vena renal de la cabra

Desde hace tiempo se sabe que muchos brotes de síndrome nefrótico idiopático pueden ser desencadenados por infecciones, especialmente en los pacientes con la variedad corticodependiente. Además, se han descrito algunos casos de síndrome nefrótico del lactante acontecidos al padecer tos ferina16. El Dr. Roque López Martín presentó dos casos de anuria en el curso de la enfermedad. «Con el suero de la vena renal de la cabra, se normalizó la función del riñón nuevamente»17.

Suero antimeningocócico

Jaime de Cárdenas y Pastor, miembro del Hospital del Niño Jesús de Madrid, presentó un caso de meningitis menigocócica en un lactante de seis meses de edad. El interés del caso estribaba en que el tratamiento específico instaurado con suero antimeningocócico inyectado en los ventrículos cerebrales y por vía intramuscular «fue tardío y, sin embargo, seguido de curación»18. Antes de la aparición de los antibióticos, el suero antimeningocócico era una forma de inmunización pasiva que se obtenía a partir de caballos hiperinmunizados con cultivos de meningococo. Se inyectaba por vía intralumbar19. Al parecer, redujo la mortalidad de la meningitis meningocócica del 80% a aproximadamente el 30%.

Urotropina

El doctor Jaime de Cárdenas y Pastor, antes mencionado, presentó en el congreso su experiencia en el uso de urotropina en el tratamiento de siete casos de corea. Su empleo estaba basado en su aparente utilidad previamente ensayada en el tratamiento de las encefalitis epidémicas20. En el libro editado por Feer antes mencionado (1924) no se cita el uso de ese fármaco19. En la discusión que suscitó la lectura de la comunicación, el doctor García del Diestro razonaba que «para juzgar su eficacia es preciso una estadística bien estudiada en cuanto al momento en que se comenzó el tratamiento, el porcentaje de complicaciones y la duración de la enfermedad»20.

Extracto ovárico

Baldomero González Álvarez (1851-1927) (fig. 7) fue un médico y pediatra de prestigio, miembro de la plantilla inicial del Hospital del Niño Jesús de Madrid. El autor propugnaba el uso de extractos ováricos para el tratamiento de la hemofilia21. En la época que nos ocupa, los extractos ováricos (opoterapia) se utilizaban en el tratamiento de los trastornos de la menopausia o en la insuficiencia ovárica. Las hemorragias propias de esta enfermedad se intentaban tratar con inyecciones de suero normal.

Figura 7.

Baldomero González Álvarez (1851-1927). Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Baldomero_González_Álvarez.

Los personajesEnrique Suñer Ordóñez (1879-1941) y Gregorio Marañón y Posadillo (1887-1960)

En la sección de medicina infantil del congreso, los ponentes oficiales fueron dos médicos que en ese momento tenían un reconocido prestigio. El primero disertó sobre el Estado actual del estudio de los trastornos nutritivos del lactante22 y el segundo sobre La obesidad infantil, con una descripción de la adiposidad eunucoide prepuberal23.

José Mouriz Riesgo

El director del Laboratorio del Hospital Provincial de Madrid, presentó un trabajo dedicado a la patogenia de la meningitis24. Es llamativo que los dos congresistas que intervinieron en la discusión de su exposición lo tildaran de maestro. El doctor Mouriz Riesgo (1884-1934) fue un médico, farmacéutico y político que publicó numerosos libros y artículos científicos dedicados a la farmacología y la infectología (neurosífilis, tuberculosis). Fundó, junto al doctor Pittaluga (1876-1956), el Instituto de Biología y Sueroterapia (IBYS). Fue académico de número de la Real Academia de Nacional de Medicina, concejal del Ayuntamiento de Madrid y diputado por Oviedo ligado al PSOE en 1931 en las elecciones a las Cortes Constituyentes de la República25.

Rubrik

El ponente invitado para desarrollar la ponencia sobre La Educación física del niño era el célebre periodista e historiador deportivo Román Sánchez Arias (1871-1949) que, con el seudónimo de «Rubrik», era conocido como cronista y divulgador del deporte y que firmó aquí su conferencia como redactor de-portivo del Diario ABC26.

El autor dijo que «Nosotros no tenemos fe ni confianza alguna en la educación física escolar porque dado el sistema de escuelas que rige no es posible llevarlo a cabo conforme a rectos principios de higiene». Reivindicó el papel de la exposición al aire, luz y sol como terapia y panacea para la salud, pero siempre controlados con criterios higiénicos. Recalcó una distinción clara entre el juego y el deporte: «Es triste, doloroso, el ver lo que se está realizándose con los niños. Existe un mataniños, llamado vulgarmente futbol, que está haciendo estragos entre estos tiernos seres. Es un quebrantahuesos, devasta articulaciones, ruina de sinobias (sic), relajador de masas musculares, forzador de corazones, enervador, antirrespiratorio, verdadera ruina de la niñez»… «Ni uno solo de los movimientos preconizados en los tratados de educación física falta en los juegos. Como gimnasia respiratoria ¿cabe alguna más agradable y más excelente que el acto de cantar? Y nada digamos de los corros de niñas, tan bellos y sugestivos, que ya desaparecieron. ¿Hay algún ejercicio físico más completo que el salto a la comba?»26.

Rafael Benedito Vives (1885-1963)

Fue un destacado músico, pedagogo y director de orquesta español. Cuando acudió al congreso de Zaragoza ya había creado la Orquesta de Amigos de la Música (1915) y la Masa Coral de Madrid (1919) y dirigido varios conciertos de música española en algunas capitales europeas. Estaba especializado en el cancionero popular español y fue un prolífico autor de obras pedagógicas para la enseñanza de la música. Su participación en el congreso trató sobre El canto en la escuela: «El canto infantil constituye el mejor medio para despertar y agudizar el sentido estético del niño»27.

Profesores europeos asistentes

Eugène Charles Apert (1868-1940) figuró como inscrito en el congreso. Es conocido por el síndrome que lleva su epónimo y por su tratado de pediatría (Manuel des maladies des enfants). Pierre-André Nobécourt (1871-1947) trabajó en el famoso Hôpital des Enfants-Malades de París y ocupó la prestigiosa cátedra de Clínica Médica de los Niños. Giovanni de Toni (1895-1973) fue director de la Clínica Pediátrica de la Universidad de Génova. Aun pasarían ocho años hasta que su nombre pasara a la historia como epónimo de la tubulopatia proximal compleja que lleva su nombre junto al de Robert Debré y Guido Fanconi28. También estaba inscrito el profesor Gachet residente en Pau, Francia. Quién sabe si era pariente del célebre doctor Paul Gachet (1828-1909) que pasó a la historia de la pintura por el retrato que le pintó Vincent van Gogh.

La mujer en el congreso

En un capitulo de un cuaderno previo de historia de la pediatría española describimos que la participación de mujeres pediatras en los cinco primeros congresos nacionales de pediatría fue prácticamente nula. La mayoría de las ponentes o asistentes a esas reuniones concurrieron por su condición de maestras o de abogadas interesadas en aspectos sociales relacionados con el mundo de los niños29. No existe constancia de que ninguna mujer pediatra asistiera al III Congreso. No obstante, cuatro mujeres presentaron sendas comunicaciones. En la primera Sección antes aludida, Dolores de Velasco de Alamán, presidenta de honor de la sociedad nacional de mujeres españolas, departió sobre Modificaciones jurídico-familiares a favor del niño30.

Las otras tres comunicaciones estaban incluidas en la sección cuarta dedicada a pedagogía. El título escueto de la firmada por Julia Peguero de Trallero —maestra de las Escuelas Nacionales de Madrid y Secretaría general de la Junta Provincial de Protección a la infancia— fue Educación31. Ana María Sanz, directora de la Escuela Normal de Maestras de Pamplona, disertó sobre el tema Acción tutelar sobre la infancia abandonada y delincuente: «El problema de la infancia viciosa y delincuente es en su esencia un problema de educación»32. Dolores Plaza, maestra numeraria por oposición de la Escuela Central de Anormales presentó la comunicación titulada «Organización de la enseñanza especial en Anderlecht-Belgica»33.

Asimismo, participaron en los debates de la sesión referente a los niños ilegítimos, las abogadas Matilde Huici Navaz y, la más tarde, diputada en las Cortes Constituyentes de 1931, Victoria Kent.

Protección a la infanciaEl niño ilegitimo

En aquellos años había un gran problema con los considerados «hijos ilegítimos», nacidos fuera del matrimonio y que quedaban a cargo de las madres solteras, sin ocuparse los padres ni del cuidado ni del mantenimiento de los mismos. Este fue el tema tratado por los doctores Juan Bravo y Frías y Juan Antonio Alonso Muñoyerro (fig. 4), médicos de la Inclusa e Institución Municipal de Puericultura de Madrid34.

La principal preocupación de los médicos era la alta mortalidad infantil de estos niños, que atribuían a vicios congénitos: «Por ser hijos del vicio y el pecado, como se les ha llamado, nacen con taras hereditarias y enfermedades que debilitan su resistencia orgánica».

Pedro Galán Bergua afirmó lo siguiente: «No es bastante que al ilegítimo se le aborrezca antes de nacer, se le maldiga durante la gestación, se le odie durante el nacimiento, se le abandone en la infancia, o se le extinga por métodos alevosos. Si vive, hay que continuar la obra de vilipendio colocándole sobre la frente la corona del estigma y sobre los hombros la cruz de la afrenta»35.

La lactancia mercenaria

Este tema fue muy debatido y prueba de ello es el trabajo sobre su reglamentación, que fue expuesto por el doctor Baldomero González Álvarez, antes mencionado. La preocupación de González Álvarez es que «Cada vez es mayor el número de mujeres que, llevadas del egoísmo, el lujo, la comodidad u otros motivos vergonzosos, no cumplen con este santo y natural deber, buscando para tranquilizar su conciencia el más fútil pretexto de imposibilidad. Y claro está; en igual proporción aumenta la pléyade de hembras que, por necesidad unas veces y por avaricia las más, se dedican a vender su leche, alcanzando este oficio en poco tiempo una remuneración elevadísima, ya que, como otras industrias, se encuentra dentro de la ley de la oferta y la demanda»36.

Epílogo

La solemne sesión inaugural del congreso tuvo lugar el 5 de octubre en el Teatro Principal. El 10 de octubre, dos días antes de la festividad de la Virgen del Pilar (fig. 8), se celebró la clausura de la reunión en el salón de actos de la Facultad de Medicina en la que se leyeron las 29 conclusiones elaboradas. Se había subido un peldaño más en la consideración de la importancia de la infancia y de sus cuidados en una sociedad digna y comprometida.

Figura 8.

Cartel de las fiestas del Pilar de 1925. Autor: Manuel León Astruc. Disponible en: El cartel de fiestas del Pilar en Zaragoza. Pilar Bueno Ibáñez. Excmo. Ayuntamiento de Zaragoza, 1983.

Cien años después, lo que hoy somos es el fruto recogido de quienes nos precedieron; unos fueron figuras brillantes de la pediatría y otros, la mayoría, pediatras anónimos. Consagraron sus vidas, su ciencia y la mejor de sus sonrisas al cuidado del niño. Así éramos, y así somos.

Una información más detallada de los contenidos del congreso puede leerse en el cuaderno de historia de la pediatría española n.° 29. Disponible en: https://www.aeped.es/publicaciones/cuadernos-historia/cuadernos-historia-pediatria-espanola-no-29.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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