Una adolescente de 17 años se presentó en nuestro servicio, al tercer día de tratamiento con antibióticos, con un empeoramiento de los signos inflamatorios y dificultad para caminar en ausencia de fiebre. Tres días antes había sido evaluada por primera vez por dolor y edema en el pie derecho, y se había pautado amoxicilina / ácido clavulánico, con mejoría inicial. Había regresado de Senegal 3 días antes y refirió una picadura de insecto en el pie una semana antes, a pesar de haber usado un repelente. La exploración física reveló una lesión eritematosa elevada, con un punctum central blanco, calor y tumefacción (fig. 1A). Se sospechó de miasis cutánea, y se consideró la posibilidad de aplicar un apósito oclusivo. La visualización directa de la larva permitió su extracción mecánica, confirmando el diagnóstico (Vídeo 1, fig. 1B). El tratamiento con flucloxacilina y tetraciclina tópica, indicado por sospecha de infección bacteriana secundaria, logró la resolución clínica completa tras un ciclo de 10 días.
La globalización exige una mayor concienciación sobre las enfermedades tropicales asociadas a los viajes, como la miasis1. La miasis forunculosa, frecuentemente observada en viajeros a su regreso, suele producirse por la penetración de la piel por larvas de mosca que a continuación se desarrollan en el tejido subdérmico2. Por lo general se manifiesta como una lesión de crecimiento lento que asemeja una picadura de insecto infectada1. Los objetivos principales del tratamiento son la extracción completa de la larva, y la prevención y control de la infección secundaria3.
AutoríaTodos los autores tuvieron acceso a los datos y participaron en la redacción del manuscrito.
Nuestro agradecimiento a la paciente y a su familia por autorizar la publicación de este caso.



