Hemos leído con interés el documento de consenso de la SEIP, AEV y AEP sobre vacunación antigripal1, que enfatiza la importancia de proteger a la población infantil en condiciones de riesgo. Compartimos plenamente esta prioridad, pues la gripe es una causa significativa de morbimortalidad en los niños, especialmente en aquellos vulnerables.
Pese a la incorporación desde la temporada 2023-2024 de la vacunación antigripal sistemática para los menores de 6 a 59 meses, las coberturas en España permanecen muy por debajo de las tasas ideales, con un 48,2% a nivel nacional (40,8% en nuestra comunidad autónoma, Euskadi), según los datos oficiales de cobertura vacunal antigripal infantil publicados por el Ministerio de Sanidad2. Esta situación es aún más preocupante en la población pediátrica de riesgo, donde los datos son insuficientes y fragmentarios, con coberturas que, según las pocas series publicadas, no superan el 25%3.
En este contexto, durante la temporada 2024-2025, desde la consulta de Infectología Pediátrica del Hospital Universitario de Cruces hemos implementado una intervención dirigida a los pacientes incluidos en grupos de riesgo específicos: diabetes mellitus tipo 1, fibrosis quística, trasplante hepático o renal y enfermedad renal con inmunosupresión. Se identificaron los pacientes a partir de los censos de las consultas monográficas de cada especialidad (endocrinología pediátrica, neumología pediátrica, nefrología pediátrica y trasplante), y de los registros electrónicos hospitalarios, verificándose el estado vacunal mediante historia clínica y registros de vacunación a mitad de la campaña.
En los pacientes no vacunados se aplicaron 2 tipos de intervención. Para el grupo de diabéticos, se comunicó a sus endocrinólogos la necesidad de recomendación activa de vacunación, ofreciéndoles el acceso inmediato a nuestra consulta para administración de la vacuna en el mismo acto. En contraste, en los otros grupos, al tratarse de pacientes ya conocidos y seguidos directamente en nuestra consulta, fueron contactados telefónicamente por nuestro equipo para informarles, ofrecer una recomendación personalizada y facilitar una cita preferente para la vacunación.
Los resultados mostraron un incremento en la cobertura vacunal en todos los grupos, siendo claramente superior en aquellos con intervención directa por nuestra parte. Así, mientras que en los pacientes con trasplante hepático la cobertura pasó del 0 al 80%, y en la inmunodepresión renal del 40 al 72%, en los diabéticos el aumento fue solo del 29,3 al 42,9%. Esta diferencia subraya que la efectividad de las medidas depende en gran medida del compromiso activo del profesional que realiza la recomendación directa y de la facilidad de acceso inmediato a la vacunación4.
Esta experiencia refuerza la necesidad de implicar a todos los profesionales sanitarios, independientemente de su especialidad o del área asistencial, en la recomendación activa de la vacunación antigripal en los niños de riesgo. La vacunación debe ser una responsabilidad compartida, con un mensaje homogéneo y reforzado desde todas las sociedades científicas que atienden a estos pacientes. Solo mediante la implicación conjunta y coordinada lograremos superar las barreras actuales y alcanzar las coberturas necesarias para proteger adecuadamente a esta población vulnerable frente a la gripe.


