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Vol. 78. Núm. 6.
Páginas 414-415 (Junio 2013)
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Vol. 78. Núm. 6.
Páginas 414-415 (Junio 2013)
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DOI: 10.1016/j.anpedi.2012.09.023
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Infección por Eikenella corrodens tras mordedura humana
Eikenella corrodens infection after a human bite
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I. Galé Ansó??
Autor para correspondencia
i.gale@hotmail.com

Autor para correspondencia.
, A. Bergua Martinez, P. Caudevilla Lafuente, L. Ciria Calavia
Unidad de Enfermedades Infecciosas, Servicio de Pediatría, Hospital Infantil Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España
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Sr. Editor:

Las mordeduras humanas se presentan frecuentemente en niños de 3-4 años y suelen localizarse en extremidades superiores, cara, cuello y tronco. La probabilidad de infección en la población infantil, a pesar de una buena limpieza, es del 10% de los casos. Las mordeduras humanas pueden ser más peligrosas que las de animales, ya que hay gérmenes en algunas bocas humanas que pueden causar infecciones difíciles de tratar1.

Los microorganismos más frecuentemente relacionados con este tipo de heridas son: Streptococcus (sobre todo anginosus), Staphylococcus aureus, Eikenella corrodens (E. corrodens), y anaerobios (Fusobacterium, Peptostreptococcus, Prevotella)2,3.

La E. corrodens es una bacteria anaerobia facultativa gramnegativa, habitante frecuente de la cavidad oral y del tracto respiratorio superior de los seres humanos, que se comporta como patógeno oportunista. Aunque se creía que no era patógena en el pasado, es causa de infecciones graves en humanos, sobre todo en adultos, siendo causa de infección en cabeza y cuello, de sinusitis, infección pulmonar, artritis y de infección de heridas por mordedura humana, entre otras. A nivel pediátrico, las infecciones causadas por dicha bacteria son menos comunes y se han descrito muchos menos casos1,4,5.

Presentamos un paciente de 8 años que acude a urgencias por herida inciso-contusa producida 30min antes al clavarle los dientes en la frente un compañero de su misma edad en un salto mientas jugaban al fútbol. En la exploración presenta herida inciso-contusa frontal izquierda, de 1cm de longitud, con bordes limpios y sin cuerpos extraños. Se limpia la herida con povidona yodada y suero fisiológico, se sutura y se recomienda cura diaria y retirada de los puntos en una semana.

A los 2 días consulta de nuevo por presentar inflamación de 8 h de evolución en la zona del traumatismo. En la exploración destaca edema doloroso en los 2 tercios izquierdos de la región frontal, que se extiende por la raíz nasal y el párpado superior e inferior izquierdos, que impide la apertura espontánea de dicho ojo. Además, presenta eritema indurado y doloroso, con calor y rubor en los tejidos circundantes a la herida suturada. Se extraen analíticas, destacando leucocitos 12.400/μl (N 67,6%, L 22,9%), PCR 0,27mg/dl, PCT 0,1 ng/ml y hemocultivo, que resultó negativo. Dada la evolución del cuadro, se decide ingreso para tratamiento por vía intravenosa.

Se administró amoxicilina-ácido clavulánico por vía intravenosa durante una semana, presentando un único pico febril las primeras 24 h de ingreso, permaneciendo posteriormente afebril. El segundo día de ingreso, pese al tratamiento, el edema se extendió al ojo contralateral, y aumentaron la tumefacción y el dolor a la palpación de la herida, por lo que el servicio de cirugía decidió retirar un punto. Además, se drenó la herida, saliendo abundante material purulento, y se colocó un drenaje durante 72 h. En el cultivo de la herida se aisló E. corrodens.

A la semana, se dio de alta, presentando la herida buen aspecto, sin inflamación ni empastamiento, manteniendo la pauta de amoxicilina-ácido clavulánico por vía oral hasta completar 10 días de tratamiento. Reevaluado a los 7 días, presentaba normalización del aspecto de la herida.

E. corrodens puede comportarse como un serio patógeno en niños, sobre todo ante la exposición a secreciones orales humanas. Es un habitante común de la flora normal de la boca, siendo su presencia en placa subgingival compatible con periodonto sano4,5. Las infecciones son habitualmente polimicrobianas, en coinfección sobre todo con Streptococcus, haciendo difícil en ocasiones el diagnóstico y la interpretación de su significado clínico. La participación de E. corrodens en procesos graves o de lenta curación justifica el esfuerzo para su detección y la instauración de un tratamiento antibiótico eficaz5,6.

En general, E. corrodens es sensible a penicilina, ampicilina, amoxicilicina-ácido clavulánico, pero lo más destacable es la resistencia a metronidazol, clindamicina, macrólidos y cefalosporinas de primera y segunda generación. El tratamiento de elección para niños y adolescentes debería incluir la combinación de antibióticos y tratamiento quirúrgico, como precisó nuestro paciente5,7.

Con respecto a la recomendación de uso de profilaxis antibiótica ante una mordedura humana, sigue existiendo controversia, pero se acepta en general el uso de amoxicilina-ácido clavulánico (la mayoría de los principales patógenos implicados en este tipo de heridas son sensibles), administrado en las primeras 8-12 h, ya que parece disminuir las tasas de infección2,3,7,8. Por otro lado, es controvertida la necesidad de cierre primario de una herida abierta por mordedura humana. En general, no se aconseja, excepto si la herida se ha producido en la cara por motivos estéticos. Otros autores sostienen que las lesiones recientes, aparentemente no infectadas, se pueden suturar tras la limpieza, la irrigación y el desbridamiento2,7,8.

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